|
MAS Y MEJOR / CONSEJOS SALUDABLES
El ejercicio con el frio
Desde que hemos cambiado la hora observamos que el
sol nos acompaña muy poco en nuestros entrenamientos, la noche cae
antes y cada vez notamos más fresquito. Progresivamente
comprobaremos que las temperaturas bajan. ¿Afectará esto a nuestra
actividad física? Veamos.
Los seres humanos tienen una menor capacidad para adaptarse
a una exposición prolongada al frío, que a una exposición prolongada
al calor. Y nuestro
organismo nos avisa. Las señales precoces de alerta de una lesión
por frío incluyen un hormigueo o sensación de que los dedos de la
mano y de los pies están “dormidos”, o una sensación de ardor en la
nariz y las orejas.
Con frecuencia hemos experimentado lo desagradable que puede ser un
día de primavera, con la temperatura sobre cero, pero con vientos
frescos. También, que un día sin viento con una temperatura por
debajo de cero puede resultar, sin embargo, bastante cómodo.
El factor determinante es el viento. En un día ventoso las
corrientes de aire aumentan la pérdida de calor, ya que la capa
aislante de aire más caliente que rodea el cuerpo es reemplazada
continuamente por el aire ambiental más fresco.
¿QUÉ ROPA ME PONGO?
Un gorro de lana puede contribuir considerablemente
a conservar el calor ya que cerca del 30 al 40% del calor corporal
se pierde por la zona de la cabeza.
Varias capas de ropa ligera proporcionan un
aislamiento mayor que una única capa de ropa más voluminosa. Cuando
la ropa se moja, a causa de la humedad externa o la condensación del
sudor, pierde cerca del 90% de sus propiedades aislantes: de esta
manera es más fácil que se escape el calor del cuerpo, porque el
agua conduce el calor mucho más rápidamente que el aire. De lo
anterior se deduce que la prenda ideal para el invierno, en
tiempo seco, debe ser “cortavientos”, pero además permitir la salida
del vapor de agua de la piel, a través de la ropa, si empezamos a
sudar.
¿IRRITACIÓN EN LAS VÍAS RESPIRATORIAS?
Cuando
el aire que inspiramos es calentado, su capacidad para contener agua
aumenta. Como la humidificación corre a cargo del agua en las vías
respiratorias, al respirar pueden perderse cantidades significativas
de agua del tracto respiratorio, especialmente durante el ejercicio,
cuando los volúmenes ventilatorios son bastante grandes.
Estos síntomas pueden aliviarse en gran medida si nos
cubrimos boca y nariz (bufanda, pañuelo etc..) para atrapar el agua
del aire espirado. Así se calienta y humidifica la próxima
inhalación de aire.
.
José Luis Lorca
Licenciado en Educación Física
|