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MAS Y MEJOR / CONSEJOS SALUDABLES
Proteínas: el mito de la masa muscular
Seguro que en algún momento alguien nos ha
aconsejado que para aumentar la masa muscular lo mejor es tomar
grandes dosis de proteínas. Puede parecer que al ingerir los
aminoácidos en bebidas, polvo soluble o pastillas se absorben por el
intestino más rápidamente que si se toman las proteínas necesarias a
través de la alimentación, pero no es así. Además, una ingesta
proteica suplementaria puede producir serias molestias
gastrointestinales.
Dicho esto, la realidad es que las proteínas ingeridas por sí solas
no aumentan la masa muscular. El único responsable de este aumento
es el correcto entrenamiento de fuerza muscular.
La dosis recomendada
El ejercicio físico provoca en el organismo en general y en el
músculo, en particular, una utilización de las proteínas, no sólo
como aporte energético, sino también como creadoras de nuevas
estructuras celulares y como mantenimiento de las estructuras ya
existentes.
La recomendación diaria de proteínas (RDA ) se calcula en base al
peso corporal, aunque en períodos de crecimiento, embarazo,
lactancia y ejercicio físico medio-alto las necesidades son mayores
y, por tanto también, se requiere más cantidad de proteínas. Para un
adulto sedentario, la ingesta recomendada es 0,8 gramos por kilo de
peso y día. Para un atleta de resistencia, se recomienda de 1,2 a
1,4 gramos por kilo de peso y día. Finalmente, los deportistas de
potencia y levantamiento de pesas necesitan de 1,4 a 2,0 gramos por
kilo y día.
Las principales fuentes de obtención de proteínas están en los
alimentos de origen animal: carnes, claras de huevo…mientras que las
que tienen un valor biológico menor se encuentran en las fuentes
vegetales: patatas, legumbres, granos.
A pesar de las creencias de muchos entrenadores y preparadores, no
existe ningún beneficio muscular en tomar cantidades excesivas de
proteínas a través de suplementos comerciales. De hecho, aumentar el
consumo de proteínas en más de tres veces el nivel recomendado no
tiene ningún efecto para mejorar la capacidad de trabajo durante un
entrenamiento intensivo. Al contrario, se corren riesgos, porque al
tener que metabolizar grandes cantidades de este alimento, se pueden
sobrecargar las funciones hepáticas y renales.
José Luis Lorca
Licenciado en Educación Física
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