MELOCOTON Newbie

Ingresado: 10-Febrero-2012
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| Escrito el: 20-Febrero-2012 a las 12:02 | IP registrada
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Como casi todas las cartas que se suelen poner en los foros son para los padres,aquí os pongo una para entrenadores
CARTA DE UN NIÑO A SU ENTRENADOR: "TROFEOS MANCHADOS DE LÁGRIMAS" Vamos a jugar la semifinal, es la primera vez que les digo a mis amigos que vengan a verme, mi hermano como siempre esta en el banquillo a mi lado pues los dos jugamos en el mismo equipo de básquet.
Primer tiempo: Mis compañeros entran y salen, les animamos, les damos agua, hemos entrenado mucho, no hemos faltado a ningún entrenamiento.
Segundo tiempo: Seguimos ganando, mis compañeros siguen entrando y saliendo en el banquillo, hay que animarlos, por fin voy a salir falta un minuto y medio para acabar el segundo tiempo y salgo a jugar, cojo la pelota tiro a canasta y hagopasos, bueno son los nervios, se acaba el segundo tiempo.
Tercer tiempo: Mi hermano sigue sentado animando a sus compañeros dándoles agua, pero noto que se está poniendo un poco nervioso, seguimos ganando de mucho, y en un momento dado el entrenador dice al aire "tendré que salir yo a defender" y yo al aire también le contesto “no, pero podíamos salir nosotros". No lo entiendo si no pensaba ponernos porque nos convoca si él sabe que nosotros no nos vamos a enfadar si nos deja fuera de la citación. Ahora me está empezando a subir algo por la garganta que está siendo difícil contener.
Cuarto tiempo: Siguen ganando pasa el tiempo, mi hermano tiene los ojos llorosos y mira hacia donde están mis padres, creo que intentando que ellos le consuelen con su mirada, a mi cada vez más me cuesta tragar saliva. Seguimos en el banquillo, habremos hecho algo mal, estará enfadado el entrenador con nosotros… No lo entiendo. Mi hermano empieza a hacerle gestos a mis padres que se quiere ir del partido, mi madre le hace con la mano que se calme que este quieto,que queda poco de partido, y de nuevo me falta saliva, y noto que las lágrimas empiezan a aparecer en mis ojos, pero es un sentimiento de rabia, no entiendo porque el entrenador nos HUMILLA así, con lo fácil que era no convocarnos.
Por fin el pitido, el final... les doy las manos al contrincante y salgo corriendo, no llego a la calle, necesito aire fresco, noto correr las lágrimas por mi cara, mi hermano grita algo, yo solo puedo decir a mi madre NOS HA HUMILLADO, me siento mal, me quiero morir, mi hermano empieza a gritar cada vez mas y nuestros padres nos miran atónitos sin saber cómo consolarnos. Por fin mi hermano puede decir: yo no vuelvo nunca jamás al básquet. Yo tampoco quiero volver, me duele, no lo entiendo...jamas he contestado al entrenador, he llegado incluso a discutir con mis compañeros porque no me ha gustado su actitud frente al entrenador porque se han reído de él. Cuando algún padre le ha gritado desde la grada o en el autobús "no tienes ni idea" o lindezas mas fuertes me ha parecido fatal y hemos comentado en casa con mis padres y con otros compañeros incluso los hijos de dichos padres.... Pero llevo 8 años en el club, no recuerdo un fin de semana sin básquet, tengo grandes amigos en el básquet incluso algún entrenador esta en ese grupo de amigos, ¿pero esto no es una escuela?, el entrenador no se tiene que preocupar de sus jugadores...No lo entiendo han ganado el partido por mucho, sin embargo yo siento que he perdido tantas cosas... mi hermano sigue farfullando y quiere tirar las botas de básquet, mi madre, nos mira y noto las lágrimas en sus ojos, y solo nos dice que tenemos razón que nos calmemos. HAN GANADO... no lo entiendo no quiero volver, no puedo volver y ahora que hago?
Este texto me lo envía una madre valenciana, no es solo una carta como algunas que existen sobre los niños en el fútbol ya publicadas y que invitan a pensar sobre nuestra forma de actuar. Este texto se ajusta a un hecho real y cualquier parecido con la realidad es realidad. Todos somos culpables ya que en la valoración final solo cuenta el resultado, si al final los números del marcador nos benefician nadie se acuerda de los números de ilusiones que dejamos en el camino. En el mundillo del fútbol de niños estamos en fechas de multitud de Torneos, da igual que estos chavales tengan seis u once años a la hora de participar. ¿Participar?... eso no es lo importante para una gran parte de clubs, lo importante es ganar, no nos engañemos. En los titulares o portadas de prensa, webs y demás medios salen los ganadores, nunca veréis a los verdaderos perdedores, a esos niños que se pasan un fin de semana jugando los minutos de la "basura" y en ocasiones ni eso. No todos escriben cartas por que si así fuera no habría buzones suficientes, y es por esto que los que presumen de llamarse Escuelas deben saber a lo que juegan y especialmente con quien juegan, si un Trofeo está manchado con lágrimas de un niño no merece estar en las vitrinas, sino en la basura
En vista de los valores que se han listado arriba, diríamos que un buen entrenador es aquel que pone en práctica esos valores en su práctica deportiva. Veamos las diferencias entre un entrenador bueno y uno malo.
UN BUEN ENTRENADOR:
Trata a sus jugadores con equidad. Exige y da autosacrificio. Posee un profundo respeto por sus jugadores (lo cual excluye el abuso verbal). Inculca a sus jugadores un estricto respeto por el juego limpio. Ahoga cualquier atisbo de arrogancia en él y en sus jugadores. Nunca pierde el control de sí mismo, ni aún en las peores circunstancias, y esto incluye que el equipo juegue mal. Posee liderazgo en función de su autoridad moral y no por su posición fuerte o porque grite más y más fuerte. Cuida la autoestima de sus jugadores, pues serán mejores cuanto más alta sea. Exigirá a sus jugadores y a sí mismo respeto por el adversario y los árbitros. Tendrá una relación de confianza con sus jugadores. Será capaz de aliviar los momentos de tensión con las dosis justas de sentido del humor. Poseerá la competencia técnica suficiente, la cual acompañará con una pedagogía inteligente y positiva. Tendrá la inteligencia emocional suficiente para detectar los puntos flacos de cada jugador y darles las instrucciones pertinentes para que trabajen sobre ellos. Trabaja la mentalidad del equipo, la cuida como un tesoro. Un entrenador debe ser un ejemplo. Si no, ¿en dónde se van a mirar los jugadores? A cada momento, en cada situación, da ejemplo, se comporta como modelo para el equipo entero.
UN ENTRENADOR MALO:
No se controla y da rienda suelta a sus filias y a sus fobias. Da instrucciones gritando y haciendo uso del sarcasmo. Hace que el problema de ganar el partido sea más importante que el cuidar a sus jugadores. No le importa si sus jugadores juegan sucio con tal de que ganen. Se dirige con arrogancia a sus jugadores. Les da instrucciones y con ellas acompaña comentarios que les minan la moral. Predica una cosa y hace la contraria, y cuando se le señala la contradicción alega excusas patéticas basadas en un vago principio de autoridad. No respeta a los árbitros, a quienes trata según sus intereses en el partido y a quienes también grita. No goza de la confianza de sus jugadores porque los zahiere constantemente. La tensión preside entrenamientos y partidos; nunca hay tiempo para reírse un poco. No trabaja la mentalidad de su equipo sistemáticamente. Piensa que los jugadores tienen que aprender las técnicas que les propone, pero no les enseña cómo.
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