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Algunas menciones especiales en una jornada con pocas luces. Una, desde luego, para el Juvenil B, que dio un buen golpe en Las Rozas reponiéndose del estropicio vivido el pasado domingo. Otra para el Juvenil C, instalado en el liderato con fútbol y resultados de ley. Por supuesto, no podría faltar a esta cita el Senior B, que está a un partido de hacer toda una vuelta con pleno de victorias. No nos podemos olvidar el Infantil D, que suma ocho victorias seguidas. Y aunque no ganaran, dos menciones también para el Infantil B y para el Alevín B. Al primero, por su delicioso fútbol: pagó una factura demasiado cara por no ser práctico en alguna ocasión. Y al segundo, porque no se puede exigir tanto. Chavales: jugar y disfrutar jugando, que la temporada está siendo excelente. Fuera lágrimas y más sonrisas. Ha sido un fin de semana bajo la amenaza de la “tormenta perfecta”, pero a decir verdad no llegó a alterar demasiado el juego. Si acaso, sufrió ese inconveniente el Juvenil A, a quien le sobrevino un poderoso viento en contra justo en la segunda parte en Leganés. Habrá que seguir luchando contra todo, como le sucede al Cadete B, que jugó un partido que no es de su Liga, o al Cadete A, que sigue en proceso de rehabilitación. Ya llegarán días mejores. Seguro. Al Infantil A, por su parte, se le atragantaron el árbitro y la segunda parte. No la tormenta. La mañana del sábado fue buena, sin embargo, para el Cadete C, Los infantiles C y D, el alevín C y el Cadete D. El Juvenil D sumó un empate, pero puede hacer cosas mejores. El Alevín D lo intentó pero se le resisten algunos resultados. Y no fue justa para equipos como el Alevín A, el Alevín B y el Infantil B. El primero se encontró con un gol en contra en el último minuto, cuando ya pensaba que el partido estaba resuelto. El Alevín B no hizo su mejor partido, pero mereció otra suerte, que llegó por la vía indirecta: no ganó los tres puntos, pero sus rivales directos perdieron, así que el empate supo a gloria. Luego está el caso del Infantil B. El suyo es un fútbol de toque. Toca y toca. En su virtud (algunos creyeron ver una copia en pequeño de lo que hace el Barcelona) está, sin embargo, su defecto: quiere tocar tanto que a veces se complica la vida. Y así sucedió ante el Santa Ana: por no regalar algún pelotazo, concedió balones peligrosos a su rival, pero su fútbol convenció a la concurrencia por su inesperada calidad. Todo hay que decirlo: la suerte no le sonrió en algún remate. Así quedaron algunas cuestiones pendientes para el domingo, algunas de ellas de cierta entidad. En el caso del Sénior A llegó la primera derrota en casa en toda la temporada, una gran temporada por cierto. No tuvo su día: se había preparado para repetir la actuación de la jornada anterior, en un domingo de perros, y le apareció una mañana soleada, más para jugar al fútbol que para combatir. Así que salió todo al revés. Pero lo importante estaba en otros frentes. ¿Qué sería capaz de hacer el Juvenil B en Las Rozas ante un candidato al ascenso con una racha de ocho victorias consecutivas y después de lo sufrido el domingo anterior con su escabechina de sancionados? Pues...nada más y nada menos, que ganar con autoridad. Tan irregular es este equipo, tan pocos conscientes los jugadores de sus posibilidades en algunos momentos, que se motiva mejor en las situaciones delicadas. Por favor, ¡sean regulares! Porque, para regularidad, la de sus colegas del Senior B y el Juvenil C. El primero cumplió el trámite ante el Alonso Cano. Se enfrenta ante su mes decisivo: si mantiene la racha de victorias, será inalcanzable. Y por último, el Juvenil C. Jugaba ante el tercero, el Alcobendas B. Partido igualado, que comenzó con el rival poniéndose en ventaja. Hasta ese momento, el Juvenil C jugaba dormido, como si necesitara un aguijón para despertar. Empató y resolvió en la segunda parte, que dominó con mayor claridad. Le espera una segunda vuelta larga. Importante, en su caso, no perder la tensión en los partidos aparentemente asequibles.
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