Nacho y el Adarve


A Nacho y a mí no nos unió el colegio, ni el fútbol, ni la universidad. Nos unió el Adarve. Cuando enviamos un correo a una web desierta, para escribirles las crónicas de su equipo de fútbol. Al otro lado dimos con el tío más despierto del planeta. Pepinho, que nos abrió los ojos y nos descubrió dos mundos por dentro: el del fútbol y el de Twitter.

Dos años y medio después, aquí seguimos los tres. Pero Nacho se va un tiempo, como se fue Pepinho y yo haré en unos meses, para siempre volver. Entre medias han pasado muchas cos